La piedra y la tramontana son los autores materiales de un escenario de ensueño, que podría evocar a otros planetas. Las condiciones solo permiten que la vegetación se arrastre a ras de suelo, esmirriada. Y la mano del hombre está presente en forma de construcciones de piedra seca, de un faro en el fin del mundo y de trágicos episodios históricos.
Cuando el itinerario de Camí de Cavalls 360º ya ha cubierto casi toda la parte norte de Menorca, desde Maó, y está a punto de virar hacia el sur en dirección a Ciutadella, los pasos de los participantes se adentran en uno de los paisajes más mágicos e impactantes de toda la vuelta a isla.
Aproximadamente, entre las urbanizaciones de Cala Morell y Calespiques, el recorrido cruza la plataforma caliza del noroeste menorquín. No podrás olvidar lo que verán tus ojos ni tampoco lo que experimentará tu cuerpo mientras avances a pie o en BTT por este lugar.
Desolado, agreste, agresivo, adusto, salvaje o indómito son solo cinco adjetivos que pueden explicar la naturaleza de esta zona, esculpida en piedra por la tramontana hasta darle un aspecto marciano. El viento del norte se ha recreado con fuerza y ha evitado que la vegetación pueda vivir con comodidad: durante kilómetros, aquí no hay ningún árbol ni ninguna sombra; las plantas solo tienen permiso para crecer arrastrándose por el suelo y las rachas de viento se lo recuerdan cada vez que osan levantar la cabeza.
Eso sí, todo lo compensa la belleza paisajística del lugar, en su misma desolación, en sus vistas al mar desde las alturas de los acantilados, en las paredes y construcciones de piedra seca y en formaciones de roca natural tan increíbles como Pont d’en Gil.

A pie o en BTT
Para los caminantes y corredores, este tramo de Camí de Cavalls 360º presenta un terreno muy incómodo, lleno de piedras y un firme totalmente irregular. Para los ciclistas, la cosa es todavía peor. La dificultad técnica es elevada y solo los más expertos son capaces de recorrer montados sobre la bici la mayor parte de la sección. Para el resto, puede convertirse en una auténtica pesadilla y, por eso, Camí de Cavalls 360º ofrece alternativas que esquivan buena parte de este tramo y que son altamente recomendables para buena parte de los participantes.
Además, tanto para quienes van a pie como para quienes quieren pedalear, esta zona obliga a una exposición continua al sol y no hay puntos de agua. Así pues, hay que planificar con precisión la cantidad de agua que habrá que llevar encima para una jornada tan exigente como esta.

La tragedia del Général Chanzy
Este sector de la costa menorquina está marcado por los altos acantilados, cortados infatigablemente por las olas. La historia situó allí un episodio trágico, protagonizado por un vapor francés llamado Général Chanzy que cubría la línea entre Marsella y Argel. En pleno invierno de 1910, topó con un fuerte temporal a la altura de Menorca y naufragó contra esta costa.
El balance fue dramático, pues de las 157 personas que había a bordo solo se salvó una, Marcel Bodez. El resto murieron, como recuerda una cruz en memoria del naufragio que hay en la zona de la Punta de Son Escudero. También lo recuerda el topónimo Calesmorts («Cala de los muertos»), que se repite en otros lugares de la isla proclives a los naufragios.
La repercusión fue enorme y el gobierno francés presionó para que se construyera un faro en este lugar. Solo tres años más tarde, ya estaba operativo el Far de Punta Nati, que es casi la única referencia a la presencia del hombre en estas tierras. La gente mayor de Ciutadella todavía lo llama Sa Farola Nova (La Farola Nueva), en comparación con el otro faro del municipio, Sa Farola, construido cincuenta años antes en la bocana del puerto.

La piedra seca
El faro no es, a pesar de todo, la única huella humana en la zona de Punta Nati. Los participantes de Camí de Cavalls 360º lo descubren paso a paso. Aquí también los agricultores han demostrado durante siglos su fuerza de voluntad y han dominado en la medida de lo posible este entorno marciano. Su herramienta ha sido la piedra seca.
Alrededor de Punta Nati se extiende toda una red de paredes de piedra seca, entre las que se hallan también espectaculares construcciones de piedra seca destinadas a ofrecer refugio al ganado, como las barracas, de planta circular y con una estructura escalonada muy característica, o los ponts de bestiar (puentes de ganado), de planta rectangular.
Igualmente, la tradición ha dejado en este territorio –y en muchos otros de Menorca– numerosas barreras hechas con acebuche y que permiten el paso de las personas a través de la paredes de piedra seca sin que el ganado pueda pasar. Son un elemento emblemático del Camí de Cavalls y todos los usuarios debemos tener muy en cuenta abrirlas con cuidado y dejarlas cerradas a nuestro paso.

