Una parella de senderistes, en un tram de Camí de Cavalls 360º (Foto: Aitor Lamadrid).

Un día en Camí de Cavalls 360º

¿Has hecho alguna vez una ruta por etapas? ¿O simplemente te preguntas cómo se organiza el día a día cuando haces Camí de Cavalls 360º? Aquí te explicamos cómo es, desde que suena el despertador hasta que apagas la luz y vuelve a dormir.

 

Una de las preguntas que nos llegan más a menudo no es sobre el recorrido, el terreno, la dificultad física o los obstáculos técnicos. Es una cuestión mucho más concreta: “¿Cómo es el día a día en Camí de Cavalls 360º?”

Es una buena pregunta. Porque hacer Camí de Cavalls 360º no es un paseo de vacaciones ni tampoco una experiencia de alta montaña. Es algo propio, con su ritmo, su lógica y sus pequeñas ceremonias cotidianas que, pasado el segundo o tercer día, se convierten en rutina. Una rutina adictiva que echarás de menos cuando vuelvas a casa.

A continuación te explicamos cómo es un día en Camí de Cavalls 360º.

Un grup gaudeix de la caminada de Camí de Cavalls 360º (Foto: The Adventure Bakery).
Un grupo disfruta de la caminata de Camí de Cavalls 360º (Foto: The Adventure Bakery).

Mañana: los primeros pasos

El día empieza temprano y con un buen desayuno. Es el momento de mirar el tiempo y decidir si tienes que llevarte protección solar, el impermeable o una pieza más de abrigo. La cantidad de agua y comida conviene tenerla pensada u organizada desde el día anterior. No hace falta que tengas prisa, pero tampoco dilaciones: si sales tarde lo puedes pagar caro en forma de demasiadas horas de calor en la temporada de primavera-verano o de falta de luz solar en la temporada de otoño-invierno.

Antes de salir, hay algo que conviene que tengas presente: la maleta grande tiene que estar cerrada y preparada donde lo indique el personal del alojamiento. El servicio de transporte de equipaje de Camí de Cavalls 360º se encargará de recogerla y hacerla llegar al siguiente alojamiento. Eso significa que, mientras tú caminas, tus cosas viajan hacia el lugar donde dormirás. Organizar el equipaje la noche anterior es un hábito que se aprende deprisa y que te permitirá salir cada mañana sin tanta carga mental.

Llega la hora de ponerte en marcha. Camí de Cavalls 360º es una ruta lineal: cada día empiezas donde terminaste el anterior. Cuando el punto de salida no coincide con el alojamiento, el transfer va a cargo de la organización. Te dejamos en el punto de salida y comienzas a caminar. Sin complicaciones logísticas, sin necesidad de dos vehículos ni de volver atrás.

La mochila que llevas pesa lo justo. Dentro: agua, comida para el día, documentación, quizás una muda de ropa por si cambia el tiempo, mapa y libro de ruta de Camí de Cavalls 360º. El track GPS de la etapa ya lo tienes cargado en el móvil, reloj o dispositivo GPS desde el primer día. Lo que te queda es ponerte en ruta.

Un grup comença a caminar després del transfer (Foto: Aitor Lamadrid).
Un grupo empieza a caminar después del transfer (Foto: Aitor Lamadrid).

Media mañana: a tu ritmo

Las primeras horas de la mañana son las mejores de la jornada. La luz es baja y realza los contrastes y el aire es fresco. El cuerpo a veces necesita un tiempo de adaptación, ya que lleva la fatiga acumulada de las etapas anteriores. La conversación fluye entre los compañeros de aventura. En Camí de Cavalls 360º, salir temprano tiene una recompensa inmediata: sin tantos usuarios en el camino, con la sensación de que la ruta es tuya, y en primavera y verano, disfrutas de los paisajes sin calor.

Cuando el cuerpo te pida cinco minutos de pausa, aparecerá una cala pequeña, una roca con vistas, una sombra bajo un pino. Te detienes, comes alguna cosa, revisas el mapa. Aquí es cuando empiezas a coger el ritmo real del día: ya sabes cuánto has hecho y cuánto te queda, y el cuerpo ha entrado en calor.

Una etapa de Camí de Cavalls 360º pel nord de Menorca (Foto: Aitor Lamadrid).
Una etapa de Camí de Cavalls 360º por el norte de Menorca (Foto: Aitor Lamadrid).

Mediodía: comer en la ruta

La comida depende mucho de la etapa. Algunas cruzan pueblos o urbanizaciones donde te puedes detener en algún establecimiento. En otras –especialmente en la parte norte– pasan horas sin ningún punto de servicio. En estos casos, la comida es lo que lleves: bocadillo, fruta, frutos secos, lo que te hayas preparado esa mañana o el día anterior.

Comer sentado en una piedra junto al camino, con vistas al mar y las botas llenas de polvo es uno de los recuerdos que le llevarás.

Dos senderistes durant una pausa en l'etapa de Camí de Cavalls 360º (Foto: The Adventure Bakery).
Dos senderistas durante una pausa en la etapa de Camí de Cavalls 360º (Foto: The Adventure Bakery).

La tarde: el desafío

Pasado el mediodía, la mayoría de participantes vive los momentos duros de la etapa. Las piernas empiezan a pesar, la conversación se espacia y la mirada y la atención se limitan a la ruta. Es la hora en que el Camí de Cavalls deja de ser un paisaje de postal y pasa a ser una experiencia física y mental de verdad. El pensamiento se vuelve más simple: un paso, otro, la siguiente curva.

Es, paradójicamente, la hora que muchos recuerdan como la más intensa de todo el día. No porque sea la más cómoda, sino porque es la más honesta. Una buena recomendación es llevar siempre un poco más de comida y agua de la que crees que necesitarás. Un puñado de frutos secos o una barrita energética en los últimos kilómetros te pueden salvar de terminar la etapa arrastrando los pies.

Un grup de senderistes s'atura per recuperar forces (Foto: The Adventure Bakery).
Un grupo de senderistas se detiene para recuperar fuerzas (Foto: The Adventure Bakery).

El final de etapa: la llegada

La llegada es siempre diferente. A veces es una cala tranquila donde la gente se detiene a remojar los pies. A veces es un pueblo con una terraza a punto. A veces es simplemente un camino que se termina y un miembro del equipo de Camí de Cavalls 360º que te espera para llevarte al alojamiento. En todos los casos, la sensación es la misma: has vivido una experiencia única, has disfrutado de un tiempo precioso, has formado parte de un paisaje maravillosos y de un sendero lleno de historia… ¡y mañana más!

Una vez en el alojamiento, el ritual es siempre el mismo: ducha, ropa limpia –la de caminar ya se ha puesto a secar–, y un momento de no hacer nada. Estiras los músculos, paseas tranquilamente un rato por la zona, revisas las fotos y compartes alguna. El cuerpo empieza a asimilar lo que ha hecho. También es el momento de revisar el mapa y el libro de ruta de Camí de Cavalls 360º y prepararte para lo que vendrá al día siguiente.

Dos participants durant una etapa de Camí de Cavalls 360º (Foto: Aitor Lamadrid).
Dos participantes durante una etapa de Camí de Cavalls 360º (Foto: Aitor Lamadrid).

El anochecer: ¡cenar y a dormir!

Las cenas en Camí de Cavalls 360º suelen ser largas y deliciosas. El ejercicio abre el apetito, la calma de la noche invita a la conversación entre los compañeros de fatigas, y tener el plato en la mesa se agradece mucho al final de un día de ruta. Explicas las vivencias de la jornada, comentas las incidencias, escuchas las de los compañeros y planeas la etapa del día siguiente, siempre manteniendo el contacto diario con el equipo de camí de Cavalls 360º, que te aportaremos consejos y conocimientos del entorno.

La hora de ir a dormir se va adelantando sola, sin que nadie lo decida: al tercer día, pocos aguantan hasta las once de la noche. Y eso se vive como lo más natural.

Un grup de participants passeja per Ciutadella en acabar l'etapa del dia (Foto: The Adventure Bakery).
Un grupo de participantes pasea por Ciutadella al terminar la etapa del día (Foto: The Adventure Bakery).

¿Y si hago BTT o trail running?

La estructura del día es parecida en las tres modalidades, pero el ritmo y los tiempos cambian. En BTT, hay que añadir la revisión de la bicicleta cada tarde y contar con que el terreno técnico exige una concentración constante que cansa de un modo diferente a caminar. En trail running, las etapas terminan más temprano –a veces a mediodía–, lo que deja la tarde libre para recuperar, estirar y preparar el día siguiente.