El tramo de Camí de Cavalls 360º entre Cala en Porter y Es Canutells esconde una de las joyas mejor guardadas de Menorca. Se trata de Calescoves, una cala doble que, más allá de su encanto paisajístico, alberga la mayor necrópolis talayótica de la isla y un importante yacimiento de época romana.
Camí de Cavalls 360º no pasa exactamente por la doble cala de Calescoves. De todos modos, nuestro libro de ruta recomienda específicamente tomar el desvío que lleva allí, recorriendo tan solo unos 300 metros. Es la distancia que separa a los senderistas, ciclistas y corredores de este punto que combina a la perfección paisaje, historia y magia mediterránea. Es un lugar donde el tiempo se detiene y la naturaleza y la historia se fusionan.
Más allá de un paisaje cautivador, Calescoves contiene la mayor necrópolis talayótica de la isla. Además, también se han hallado restos de una muralla prehistórica y de un pequeño asentamiento con un embarcadero de la época romana.

Un paisaje cautivador
Calescoves es una pequeña bahía rodeada de acantilados rocosos que se adentran en un mar de un azul intenso, contrastando con el verde de los matojos típicos del Mediterráneo. Aquí, la costa presenta un mosaico de rocas, cuevas naturales y formas erosionadas por el viento y el mar; un paisaje salvaje que recompensa la caminata con vistas espectaculares y una intensa sensación de tranquilidad.
La bajada hasta el barranco de Calescoves es uno de los tramos más técnicos para la BTT en toda la ruta. Y la subida posterior también tiene un nivel alto de dificultad técnica para los ciclistas. Para la inmensa mayoría de los mortales, resulta inevitable empujar la bici en algún tramo.

Historia grabada en la piedra
Lo que realmente distingue Calescoves de muchas otras calas de Menorca es su valor arqueológico. Este lugar alberga una de las necrópolis prehistóricas más importantes de la isla, con más de cien cuevas e hipogeos excavados directamente en las paredes de los acantilados. Estas cavidades sirvieron de lugares de enterramiento desde el periodo talayótico (aproximadamente 1400-550 aC) hasta la llegada de la romanización, constituyendo un testimonio único de prácticas funerarias antiguas y de la compleja relación entre los primeros pobladores y el entorno costero.
Además de las tumbas, en Calescoves todavía se conservan restos de un embarcadero prehistórico y los muros de un asentamiento costero. Una de las cuevas tuvo, durante época romana, un papel sagrado, la conocida como Cueva de los Jurados. Otra de las cuevas, conocida como la Iglesia, hacía de santuario donde se celebraba anualmente la fundación de Roma.
Este conjunto de vestigios arqueológicos refleja cómo este espacio fue utilizado de múltiples formas a lo largo de milenios, no solo como necrópolis, sino también como punto de contacto marítimo y cultural.

